Los últimos dos años la Web ha cambiado por completo su rostro.

Enviado por Pablo Ramirez Torrejon el 02/10/2007 a las 6:44

convocatoria2007.jpgLas revoluciones 2.0 de los últimos dos años han cambiado por completo el rostro de la Web, transformándola en un espacio de participación social y cooperación colectiva que nunca llegaron a imaginar los primeros ideólogos de la cibercultura a comienzos de los 90. Sin embargo, junto al auge de la web de las redes sociales participativas han vuelto a cobrar fuerzas algunas de las utopías originales que entendían Internet como una oportunidad para construir un mundo paralelo y autónomo con sus propias reglas. Entre los que empiezan a modelar las leyes de una Web 3.0 y los que siguen defendiendo una red entendida como el gran foro de debate social de nuestro tiempo, se empiezan a vislumbrar los comienzos de una próxima Red.



ArtFutura dedicará la primera tarde de su programación a plantear una discusión especulativa y provocadora sobre la Web que viene con pensadores, tecnólogos y emprendedores de la economía digital. Destaca de manera especial la participación de Daniel Huebner, uno de los fundadores del célebre mundo virtual Second Life. Tan celebrado mediáticamente como malentendido,
Second Life se ha convertido en la más exitosa encarnación de la idea de la Red como un espacio inmersivo tridimensional, y en un punto de parada inexcusable para entender las próximas encarnaciones de la Internet participativa.

 



Otra de las voces cualificadas presentes en el festival será la del pensador e impulsor de proyectos web Steven Johnson. Colaborador de Wired o el New York Times, Johnson es uno de los analistas fundamentales de la cultura digital en las últimas décadas. Además de ser el autor de libros esenciales como Sistemas Emergentes, Cultura de Interfaz o "Everything Bad is Good for you", que analizan el impacto cultural profundo de los sistemas operativos, la Red o los videojuegos, fue el responsable de sitios web pioneros como el e-zine FEED y la comunidad Plastic.com. Su último proyecto es Outside.in, un servicio que filtra el contenido de los blogs para conectar a los usuarios de la Web con lo que ocurre en sus propios barrios.

Los tiempos finalmente mataron tan de TimesSelect. (Mi amigo Jeff Jarvis encierra el obit definitivo.) es buenas noticias para cada uno, incluyendo los tiempos, pero particularmente para los columnistas de Op. Sys.-ed de los tiempos, que son detrás en el juego de Google/Blogosphere donde pertenecen. Almorzaba hace unos meses con un grupo de editorial y de gente del negocio a partir de los tiempos, y una de las preguntas que me preguntaron que era cuál era mi experiencia como escribir por las épocas selectas. Dije que una de las cosas extrañas sobre él era que si estaba puramente interesado en conseguir la regeneración para algo había escrito -- vía el email, o el blog se liga, o comenta -- Estaba mucho mejor de fijar algo a este blog que escribiendo un de Op. Sys.-ed por los tiempos de Nueva York. El número total de lectores del pedazo sí mismo sería obviamente mil veces más grande en los tiempos, pero porque la versión de la tela fue emparedada apagado, el blog terminó encima de ser medios más eficientes de generar respuestas.

De todos modos ahora puedes gozar de la diversión poca serie el la vida que escribí para TimesSelect el año pasado, planeta urbano de la ciudad. Apenas ser seguro que chascas encendido los anuncios para recompensar los tiempos para su decisión para caer el paywall.

El término "cibercultura" es utilizado por diversos autores para agrupar una serie de fenómenos culturales contemporáneos ligados principal, aunque no únicamente, al profundo impacto que han venido ejerciendo las tecnologías digitales de la información y la comunicación sobre aspectos tales como la realidad, el espacio, el tiempo, el hombre mismo y sus relaciones sociales.

Algunos autores como Kerckhove y Lévy, definen la cibercultura como la tercera era de la comunicación, en la que se habría configurado un lenguaje todavía más universal que el alfabeto: el lenguaje digital. Una era que habría seguido a las de la oralidad y la escritura. Kerkchove, además, propone comprender la cibercultura desde tres grandes características: la interactividad, la hipertextualidad y la conectividad (Inteligencias en conexión. Hacia una sociedad de la web)

Pero habría mucho más que decir sobre la cibercultura. Desde el punto de vista del impacto tecnológico, una cuestión clave para la cibercultura es poder discernir de qué modo están afectando las nuevas tecnologías a la inteligencia y a las formas de usarla. Al respecto, Kerckhove, en su libro. La piel de la cultura Investigando la nueva realidad electrónica, indaga los efectos de las tecnologías electrónicas desde la televisión hasta el ciberespacio, pasando por la realidad virtual, el Internet, la biomecánica y las llamadas por él psicotecnologías.

Por su parte, Sherry Turkle, en su libro: La vida en la pantalla. La construcción de la identidad en la era de Internet, nos ofrece una muy bien documentada descripción de las nuevas subjetividades que surgen ante la irrupción y extensión de las nuevas tecnologías digitales, y muy especialmente acerca del problema de la identidad en el ciberespacio.

Para Mark Dery, en su documento: Velocidad de escape. La cibercultura en el final de siglo, una descripción justa de la cibercultura debería atender toda una gama de fenómenos subculturales tales como la ciberdelia, el cibrepunk, el arte cibernético, el ciborg (cuerpo y tecnología) y la "robocopulación" o sexo por tecnología, entre otros temas.

Y precisamente en un libro que aborda este último aspecto de la cibercultura: El eros electrónico, Román Gubern se propone describir los efectos emocionales del impacto de la nuevas tecnologías de la información y la comunicación, desde una perspectiva biológica y antropológica. Gubern se detiene en fenómenos como la extensión de la pornografía, los usos amorosos del correo electrónico, la aplicación sexual de las imágenes digitales y de la realidad virtual, así como en lo que él llama el ideal claustrofílico y sus servidumbres.

Pero Gubern también propone reconsiderar la compleja evolución histórica de las imágenes icónicas en la cultura occidental, a partir de la irrupción de las nuevas tecnologías de la ilusión perceptual, especialmente, la Realidad Virtual. En su libro: Del Bisonte a la Realidad virtual. La escena y el laberinto, Gubern percibe la RV como una síntesis, aún no enteramente asimilada, de dos tradiciones occidentales: la imagen-escena explícita y la imagen-laberinto hermética.

En su libro: Elegía a Gutemberg, Sven Birkerts, asumiendo una postura similar a la de Kernan (en La muerte de la literatura), ve la cibercultura más como una época de transición hacia la consolidación de una "cultura electrónica" que estaría acabando con los valores propios de la "cultura de la imprenta", en la que estamos embarcados hace más de doscientos años; y hace un dramático pero justo balance cultural en el que es posible apreciar lo que se gana con la época por venir, pero también lo que se pierde. Birkerts no duda en calificar esta época de transición como la del último pacto fáustico de la humanidad.

Luis Joyanes, por su parte, describe en su libro Cibersociedad, los retos sociales ante un nuevo mundo digital, que incluyen aspectos tales como los cambios sociales de la revolución informática, los factores del cambio que han conducido a la cibercultura y un análisis de la nueva sociedad: la cibersociedad, centrado en los valores éticos asociados al cambio.

 


 







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